Papás

La detección temprana, ojalá en el primer mes de vida y antes del año, puede cambiar el futuro de su hijo. Si tiene un recién nacido, tome precauciones, háblele del tema a su médico (pediatra u otorrino) y exija los exámenes auditivos específicos como medida de prevención. Ponga especial atención en los factores de riesgo que le señalaremos a continuación, y si existe más de uno de ellos, no espere. Como padres, pueden y deben colaborar en la detección precoz de su hijo. Tenga presente que los exámenes audiológicos son los únicos que pueden descartar, de manera segura, la existencia de una pérdida auditiva.

Factores de Riesgo

Las principales causas de la sordera son:

  • La existencia de algún miembro de la familia que sea sordo de nacimiento (ésta puede ser hereditaria).
  • La presencia de rubéola o sarampión en la madre durante el primer trimestre del embarazo.
  • Enfermedades virales de la madre, como herpes o sífilis.
  • La ingesta, durante el embarazo, de medicamentos que pueden dañar el órgano auditivo del niño en gestación.
  • Los partos difíciles que provoquen la falta de oxígeno o asfixia al momento de nacer.
  • Un peso del recién nacido inferior a los 500 gramos.
  • Malformaciones del recién nacido en la cabeza, cara u oídos.
  • Los niños que han necesitado un cuidado intensivo después de su nacimiento, por más de dos días.
  • La hiperbilirrubinemia en el recién nacido.
  • Los niños que han sido sometidos a transfusiones de sangre después de su nacimiento.
  • La presencia de meningitis bacteriana.
  • Enfermedades virales que afectan el oído.
  • Otitis media que produce un deterioro paulatino de la audición.